Luis Herrera, «El Tanque»

Nuestro Veterano Don Ángel García González, nos hace llegar un reportaje/documento sobre, Luis Herrera, un histórico Copo que recientemente nos dejo.

En agosto de 2020 pasó a mejor vida este futbolista icodense , conocido por su fortaleza como “El Tanque”, que vino a la U.D. Orotava de la mano de su paisano Alfonso González, antiguo “copo de nieve” de los años cuarenta, y que siempre ejerció como embajador en ambos pueblos. El Icodense había perdido la primera categoría regional, en parte motivado por el éxodo de sus jugadores jóvenes a Venezuela. Luis aprovecharía el Orotava como su segunda casa en la que entraba y salía como escala de viaje en su larga carrera deportiva. La 1ª etapa en el club de la Villa transcurrió entre diciembre de 1955 y enero de 1957, por lo que participó en 2 temporadas, una a las órdenes de Chano Hernández (ex-jugador Iberia) y otra a las de Juan Herrera (ex-entrenador Price). Como compañeros se encontraría con famosos veteranos como Monago, Rivero, Pepe Sánchez, Fariña, etc… Que lo fueron domando como un potrillo salvaje y lo que fue peor, como diría jocosamente el propio Luis años más tarde,”los que me enseñaron a beber”. En esa época nosotros jugábamos en infantiles y rápidamente fue nuestro ídolo, sobre todo, a raíz del partido Orotava-Tenerife (homenaje a Ignacio, que triunfó en ambos) que fue reñidísimo, donde Luis Herrera avanzado el 2º tiempo con empate a uno, fue al remate de un córner en un salto felino y metió al portero por la puerta con balón y todo. El árbitro estimó agresión mutua porque se revolcaron ambos en el suelo y los mandó a la caseta. Poco después, Luis Saavedra, entró de cabeza el gol de la victoria, pero el héroe para nosotros fue Luis porque había “acojonado” al rival. La 2ª etapa ocurrió en 1961-62: el Juvenil Iberia, después de ser campeón de Tenerife, había aportado 8 jugadores al Orotava, que se había reforzado con el portero Angulo y el interior M. Saavedra pero hacía falta un 9 porque Francisco Sánchez había recaído de su enfermedad. Y el que había sido nuestro ídolo, ahora era nuestro compañero. Luis se entendió a la perfección con Saavedra y todos los domingos marcaban uno ó dos goles. Su fama tras pasó fronteras y a los pocos meses, Luis se fue al Canarias de Venezuela y Saavedra al Rayo Vallecano, dejando al Orotava al borde del abismo. La 3ª etapa comenzó también en diciembre, pero en 1964 Luis vino de Jefe, pues en Venezuela había sido campeón con el Canarias de Venezuela y seis veces internacional con la “Vino Tinto”. Coincidió su reintegro con un partido nada menos que un dos de enero, en la isla de La Palma y con viaje en el correíllo; llegamos medio muertos, por lo que la guagua que nos llevaba a Los Llanos tuvo que parar en Fuencaliente para visitar una bodega y hacer unos encargos. Ya en el vestuario Luis sacó un papel-vaso con azúcar y una cucharilla y todos fuimos pasando por su ingesta con vaso de agua atrás. Tuvimos la suerte de marcar finalizando la 1ª parte y después del descanso Luis tomó el mando, se bajó al centro del campo y atrapaba con su fuerza todos los balones que enviaba a los dos que quedábamos en punta y además subía a rematar. El festejo, primero en la bodega y después en el barco en cubierta fue inenarrable. La despedida de Luis en el Orotava también tuvo miga. Jugábamos en Güimar y fuimos temprano para descansar a la sombra en la Plaza de San Pedro, donde Luis puso una condición: si ganábamos el partido (y la prima correspondiente), nos invitaba a la fiesta del Calvario de Icod. Una carta jodida porque la mitad tenían a sus novias esperando en la Villa. Por lo que tuvimos que reagruparnos en el taxi de Luis y en el de Quillo. Efectivamente se ganó el partido y de una tacada y por aquellas carreteras de la época, Güimar-Icod. Luis como perro viejo que era ya, cobró la prima de los seis que veníamos en el taxi de Chicho, por lo que nadie podía desertar. En Icod nos esperaba una mesa bien dispuesta en comidas y bebidas y por fuera verbena a todo tren, con las retrancas correspondientes claro está. Y venga a entrar y a salir y venga a pasar horas. La gente ya estaba cansada y Luis que no paraba “Cuando se acaben las perras, paramos” La solución fue que el taxista renunciara a la diferencia del coste del viaje y a las 6 de la mañana llegamos a la Villa. Al día siguiente nos enteramos de que Luis Herrera también celebraba esa noche el ascenso del Icodense a 1ª, por lo que en septiembre de 1965 lo tuvimos en Los Cuartos, pero de rival. En agosto de 1973 fuimos al Molino a ver el partido de su homenaje entre UD Orotava y Selección Isla Baja. Esperaba ver a Luis Herrera “con muletas” pero resulta que todavía jugó una temporada más. Y después de retirarse del fútbol se hizo agricultor en su finca icodense y taxista con parada en la Plaza Principal, donde sus compañeros lo ascendieron a General. En julio 2013 hicimos una comida en la Finca Antonio Sánchez de los ex-jugadores del Orotava 1959-1965 y Luis Herrera se excusó diciendo que le había salido un viaje con el taxi. Y lo sentimos mucho, especialmente por los que habían venido de lejos para saludarle. Desgraciadamente, tal como sucediera con Quillo este mismo año, también le ha salido otro viaje, pero este sin retorno, y además sin poderle decir ADIOS, mi General…

U.D.Orotava -2020